IMPORTANCIA DE LA NUTRICIÓN EN EL DOLOR

por / jueves, 10 abril 2014 / Publicado enFisioterapia, Osteopatía, Podología

(del libro de Roberto Junquera “El estrés, otras alteraciones emocionales y tu dolor de espalda”)

“Que los alimentos sean tu medicina, y tu medicina sea tu alimentación”. (Hipócrates)

Desde Hipócrates, el llamado padre la medicina, hasta hoy en día, numerosos profesionales de la medicina y de la nutrición, han investigado y comprobado, cómo efectivamente los alimentos pueden ser nuestro mejor aliado a la hora de buscar el ansiado equilibrio físico, incluso psicológico.

En el campo de la oncología, se reconoce que hasta en un ochenta por ciento de los procesos cancerígenos tiene alguna relación la dieta que ha seguido el individuo durante su vida.

El investigador en oncología Salvador Macip, afirma que un treinta por ciento de los procesos cancerígenos se ve beneficiado de una forma importante en cuanto a su evolución gracias a los cuidados nutricionales. Si la dieta influye en algo tan importante como el sistema inmunológico y el cáncer ¿cómo no va ha hacerlo de forma decisiva sobre el sistema músculo-esquelético?

Hay otras muchas enfermedades cuyo tratamiento es en buena parte, (o debería ser) el cambio de hábitos nutricionales, como la diabetes, sobre todo la de tipo II, dislipemias, procesos artríticos por acido úrico, algún problema de piel, faringitis y amigdalitis crónicas, bronquitis y bronquiolitis en edad infantil y, por supuesto, en numerosas patologías digestivas. La mayoría de sanitarios que trabajan este campo del dolor músculo-esquelético (traumatólogos, fisioterapeutas, osteópatas…) analizan la relación entre alimentación y problemas músculo-esqueléticos desde dos posibles vías de influencia:

  1. Por la acumulación de sustancias tóxicas microcristalizadas en tendones, músculos y articulaciones.
  2. Por problemas carenciales de minerales, vitaminas y oligoelementos, que repercuten sobre los procesos inflamatorios de diferentes zonas del cuerpo.

Sin embargo, según mi experiencia, a estas dos vías de repercusión de los alimentos sobre nuestros tejidos, añadiría una tercera vía, más rápida, intensa y decisiva: se trata de la influencia que tiene una mala alimentación sobre nuestros órganos y vísceras, que cuando entran en disfunción pueden dar una serie de molestias propias de cada órgano y además generar contracturas y dolores reflejos específicos de cada órgano-víscera. En definitiva, los alimentos no sólo interesan por su efecto bioquímico sobre músculos y articulaciones sino que son un factor fundamental en el buenfuncionamiento de órganos y vísceras, cuyo equilibrio es vital para nuestro sistema músculo-esquelético.

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